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¿Es posible recuperar el sueño perdido?

Por Cromos/ El Espectador | 14 Junio, 2017 - 11:35
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Muchas personas se acuestan tarde pero luego madrugan y acumulan una deuda de sueño que tratan de compensar en sus días libres.

¿A quién le gustan los lunes? Empezar la semana cansados es algo bastante habitual, ya que el domingo por la noche muchos duermen menos horas de las que necesitan. De este modo, arrastran una deuda de sueño durante toda la semana.
 
Para recuperarlo, el fin de semana se levantan más tarde, lo que favorece que por la noche no tengan sueño y así la historia se repite una y otra vez. En esta dificultad para adaptar el ciclo del sueño a las demandas sociales, los ritmos circadianos influyen de manera decisiva.
 
“Los ritmos circadianos son ciclos biológicos que tienen una duración cercana a las veinticuatro horas. El reloj biológico sincroniza estos ritmos (como la función renal, la temperatura corporal central o el ciclo de sueño y vigilia) con el medio externo, que marca el ciclo de la luz y la oscuridad, los horarios de las comidas o el tiempo social, entre otras cosas”, señala María José Collado, psicóloga e investigadora de la Universidad Complutense de Madrid.
 
Según expone Collado, nuestros días están estructurados por la interacción de los ciclos circadianos, solar, biológico y social.
 
En función de esto, hay personas matutinas y vespertinas, lo que los especialistas llaman coloquialmente alondras y búhos.
 
“Las ‘alondras’ se levantan temprano espontáneamente y tienen dificultades para mantenerse despiertas hasta tarde. Por el contrario, los ‘búhos’ son casi nocturnos en su actividad. Se van a la cama de madrugada y duermen hasta bien entrado el día”, detallan Marc Wittmann y otros autores en el artículo titulado “Jetlag social: desalineamiento del tiempo biológico y social”.
 
Los investigadores indican que los horarios de trabajo, que normalmente empiezan por la mañana temprano, son más apropiados para las personas matutinas. Las vespertinas consumen más sustancias estimulantes, como alcohol o café, y son fumadoras con más frecuencia que las matutinas.
 
De hecho, “el consumo de alcohol y nicotina se considera un síntoma de la falta de habilidad para adaptarse a las demandas sociales”, manifiestan.
 
Por su parte, los matutinos encuentran dificultades para cumplir con los requerimientos de sus amigos relacionados con el ocio nocturno durante el fin de semana.
 
En cualquiera de los dos casos, el ciclo del sueño se resiente. “Perdemos horas de sueño, nos cuesta quedarnos dormidos, nos sentimos somnolientos, cansados o de mal humor”, comenta María José Collado.
 
No obstante, existen algunas medidas para paliar estos desajustes. Según indica la psicóloga, "exponernos a una luz brillante por la mañana adelantará nuestros ritmos biológicos y nos permitirá adaptarnos mejor a los requerimientos matutinos. Sin embargo, la luz al principio de la noche retrasará estos ritmos y dificultará el sueño nocturno".
 
Asimismo, resulta fundamental dormir lo suficiente toda la semana y no acumular sueño perdido durante los días laborables. Collado afirma que unos horarios regulares a lo largo de toda la semana “facilitan una adaptación óptima del reloj biológico a nuestros requerimientos ambientales o sociales”.