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Montevideo Cricket, historia viva tras 155 años

Por Sebastián Amaya/ El Observador | 15 Junio, 2017 - 12:32
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El club con más recorrido de Uruguay y Sudamérica es protagonista del deporte y testigo de la evolución del país.

Tan solo 31 años de aprobada tenía la Constitución de la República Oriental del Uruguay cuando un grupo de ingleses decidió fundar Montevideo Cricket Club (MVCC). La institución de 155 años –decana de los deportes en el país– nació el 18 de julio de 1861.
 
Ese día, la confitería del hotel Oriental, en la que se reunían hombres de negocios y la alta sociedad, fue el lugar en el que cobró vida el club que hoy ya pasó el siglo y medio de historia.
 
La fundación fue la concreción de una idea que había surgido años antes, en 1842, cuando apareció el Victoria Cricket Club, a impulso del inglés Samuel Lafone y con el apoyo de un grupo de ciudadanos británicos, para disputar ese deporte. Al año siguiente la institución cayó en el olvido y, además, el Sitio de Montevideo cortó abruptamente todas las actividades sociales y deportivas.
 
Años después, en 1861, esa misma masa social angloparlante fundó el MVCC, con el objetivo de jugar al cricket, aunque al poco tiempo tuvo al fútbol y al rugby entre sus deportes de cabecera.
“Son 155 años ininterrumpidos”, destacó a Referí Henry M. Frederick, expresidente y vocero del Cricket. “Cuando se juntaban tres ingleses fundaban un club, en todos lados, en toda Sudamérica y en todo el mundo”, contó sobre los inicios del MVCC. 
 
“Tenemos la alegría de saber que nuestros predecesores y nosotros mismos sorteamos revoluciones, levantamientos, devaluaciones, depresiones, las dos guerras mundiales y otras, a partir de 1861”, señaló. “Nuestro primer predio estuvo donde es el Hospital Militar de 8 de Octubre”.
 
En ese entonces, Montevideo tenía 70 mil personas. De aquellos primeros años del club “se sabía poco y nada”, indicó. “La prensa inglesa (de Uruguay) informaba que los ingleses practicaban ‘sus deportes’, no explicaba si era fútbol, rugby o cricket. También Eduardo Acevedo en sus anales dice que ‘los ingleses se divierten en una chacra de La Blanqueada’, que se llamaba así porque era todo verde y la pulpería estaba pintada de blanco”.
 
 
Primero en todo
 
Fabián Sfeir, actual presidente de la institución, recordó que en aquellos años los criollos no participaban de los deportes “extranjeros”. “Había de todo entre los ingleses”, señaló a Referí. “Pienso que la iniciativa de la fundación de un club estaría dentro de un perfil socioeconómico de esos ingleses un poquito por arriba de la clase media. Pero los otros eran gente que venía a laburar. No es que fueran la realeza. Era gente que dejaba su país para trabajar acá”.
 
“Mi bisabuelo Frederick –agrega Henry M.– seguramente era un empleado del gobierno de Inglaterra al que le ofrecieron venir y dijo que sí, al igual que la mayoría de sus paisanos, porque mejoraba sus ingresos y por ende iba a tener una mejor calidad de vida”.
 
Ser el decano de las instituciones deportivas de Uruguay y de Sudamérica le permitió al MVCC ser pionero. Durante esos años, todo lo que hacía el club se hacía por primera vez en el país.
 
Por ejemplo, en 1862 debía comprar palos y pelotas para jugar al cricket y de esa forma concretó la primera importación de material deportivo.
 
Al año siguiente iban a jugar ante su par Buenos Aires Cricket Club el que sería el primer partido internacional. Pero el encuentro quedó trunco: la Cruzada Libertadora de Venancio Flores ingresó al norte del Río Negro, cayó el gobierno de Bernardo Berro, fue el sitio de Paysandú y comenzó la guerra del Paraguay.
 
Con el arribo de servicios ingleses, como la proveedora de agua Montevideo Waterworks, el Banco de Londres o el ferrocarril, creció la masa del MVCC. 
 
 
El verdadero decano
 
En el país en el que el decanato en el fútbol es tema de acaloradas discusiones entre hinchas y dirigentes de Peñarol y Nacional, en MVCC destacan que ellos son los primeros en todos los deportes.
 
Cuando se habla del tema, a Frederick le sale una sonrisa con orgullo de ser el club con más años en el país y en Sudamérica. “El club era muy cerrado y, de no haberlo sido, el MVCC hoy podría ser Peñarol. Cuando dijeron vamos a fundar la Asociación Uruguaya de Fútbol de hoy, el Cricket dijo ‘no, nosotros no’. Como buenos ingleses dijeron que no los iba a dirigir nadie que no fuera un ente rector inglés”.
 
“Nunca nos ganó el Curcc (Central Uruguay Railways Cricket Club), ni Albion, ni Rowing. Teníamos un fútbol espectacular pero en ese momento dijeron que no y no formamos parte de la AUF ni de sus campeonatos”, agregó el vocero. 
 
Cuando se le preguntó acerca de cómo era la relación con los grandes históricos del fútbol uruguayo en aquellos años de fines de siglo XIX y principios de XX, Frederick señaló: “La gran mayoría de los fundadores del Curcc son socios del Cricket, que estaban molestos de alguna manera con los ingleses porque no dejaban entrar a los locatarios, a los criollos”.
 
“No eran permeables a estos ingresos y entonces dijeron ‘vámonos’ y fundaron el Curcc. De los talleres de Peñarol sale todo el personal del taller a jugar al fútbol. Y así les fue. Fue una maravilla que se fundó ahí. Ahí estaba mi bisabuelo, el inglés. Fue el último de los 120 que fundaron el Curcc en morir”. 
 
También señaló que de alguna forma el MVCC “acompañó” la creación de clubes criollos, como el Club Nacional de Football y el Club Nacional de Regatas.
 
Para Sfeir, la polémica del decanato “quedó como una disputa a nivel fútbol”. “No vamos a discutir la popularidad del fútbol ni de Nacional y de Peñarol”, señaló.
 
Además, el MVCC considera que tienen otras prioridades, que incluso están por encima de los éxitos deportivos: “Tratamos de crear más personas de bien que ganadores de títulos”, indicaron.
 
El Montevideo Cricket Club de colores azul real y naranja, que desde hace unos años ya no juega al cricket ni está en Montevideo, cuenta con 500 socios y unos 400 deportistas que compiten en rugby, fútbol universitario, tenis y hockey femenino, que volvió a la actividad recientemente. 
 
Desde hace un tiempo son locales en Solymar, donde tienen su complejo y captaron jugadores para sus formativas que hoy integran los planteles principales.
 
Con motivo de sus primeros 150 años, el MVCC recopiló su trayectoria en un libro recientemente presentado. “Para quien quiera conocer un poco de la historia de los deportes de Uruguay, el libro es importantísimo y fundamental”, señaló Sfeir, el presidente del club que estableció el rumbo y vio nacer a todos los demás.
 
 
La sede: de The English Ground a Solymar
 
En sus casi 156 años de historia, MVCC tuvo cinco sedes y hoy tiene su propio predio y complejo deportivo en Solymar (foto superior).
 
La primera, The English Ground, fue en donde hoy se encuentra el Hospital Militar entre 1861 y 1889. Se llegaba en el tranvía 52, tirado por caballos, dice el libro Montevideo Cricket Club, más de 150 años haciendo historia, de Juan Carlos Luzuriaga.
 
Luego, cuando se hizo el hospital, se fueron al The New English Ground (1889-1945), donde hoy está la calle Cardal a tres cuadras de Larrañaga.
 
La tercera mudanza fue en 1945, cuando se trasladaron a Sayago, en un terreno que fue cedido por el Central Uruguay Railway y en el que estuvieron hasta 1955.
 
Después se mudaron a Carrasco luego de llegar a un acuerdo con The British School para compartir las instalaciones.
 
En 1996, tras el crecimiento del colegio y la necesidad de utilizar todo su predio, los directivos del MVCC hicieron una gran apuesta y se fueron a Solymar, en un terreno de 9,5 hectáreas donde comenzaron de cero, con su sede –con diseño y paisaje tradicionales de clubes británicos– y con sus canchas. “Creo que un aspecto muy destacable es la visión de los directivos de hace veintipico de años, al hacer la última mudanza del club”, dijo Sfeir. “Logramos mantener la institución pese a la debacle de 2002 y, algo muy importante, el club por primera vez tiene su propiedad”.
 
La mudanza también implicó la búsqueda de jóvenes deportistas de la zona, ya que de 1.200 que eran en Carrasco pasaron a ser solo 200 en Solymar.
 
“Fuimos a Ciudad de la Costa, a un lugar donde cortábamos el pasto, llevábamos refrescos y alfajores todos los domingos de mañana, y les enseñábamos rugby a los niños”, contó Frederick. “Hoy hay un importante número de jugadores en el plantel superior que son de esa camada que salió de la Costa de Oro”, destacó.