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Quiropráctica, la ancestral terapia alternativa de sanación

Por Diario de Las Américas | 21 Julio, 2016 - 17:38
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Disciplina se sustenta en la tesis de que la enfermedad es una respuesta natural del organismo a una situación anormal, pero que esta puede revertirse sin necesidad de fármacos o cirugías.

La quiropráctica es una terapia manual, no invasiva, que es considerada una rama de la medicina alternativa y centra su función en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos mecánicos del sistema musculoesquelético.
 
El término quiropráctica proviene de la combinación de las palabras griegas “praxis”, que se traduce como tratamiento, y “cheir”, que significa con la mano. No en vano esta disciplina trabaja en el manejo y el ajuste de las articulaciones para corregir las dolencias denominadas subluxaciones, como se conoce al desplazamiento de una articulación por estiramiento del tejido blando que, al comprimir ciertos nervios, afecta directamente la estabilidad estructural del cuerpo.
 
Las subluxaciones surgen, por lo general, de los movimientos bruscos e inapropiados, problemas posturales, contusiones o esfuerzos musculares, aunque también pueden ser producto de una mala alimentación, trastornos del sueño, malas prácticas deportivas, sedentarismo y otras patologías físicas.
 
Básicamente se asocian al dolor de cuello y lumbar, la osteoartritis y las afecciones de los discos de la columna vertebral, lo que genera una serie de dolencias asociadas como la ciática, la migraña, los mareos, la fibromialgia, la presión ocular y la arterial, entre otros.
 
Esta disciplina se sustenta en la tesis de que la enfermedad es una respuesta natural del organismo a una situación anormal, pero que esta puede revertirse sin necesidad de fármacos o cirugías, gracias a la innata capacidad regeneradora del cuerpo humano.
 
 
Experiencia  histórica
 
Las técnicas de manipulación vertebral no son novedosas, de hecho existen reseñas históricas, e incluso textos chinos y griegos que datan del año 1500 antes de Cristo, que confirman el trabajo de los llamados "componedores de huesos" en distintas poblaciones y culturas a lo largo de la historia.
 
La historia moderna de esta disciplina comenzó en 1895 con el trabajo de investigación de Daniel David Palmer, quien estudió a profundidad la estructura biomecánica del cuerpo tras ajustar un desplazamiento en la columna del conserje de su edifico, en la ciudad de Davenport, Iowa. El paciente, había perdido el oído después de un accidente, y tras recibir el tratamiento quiropráctico que recolocó una de sus vertebras, recuperó completamente la audición.
 
En aquel momento, muchos médicos tradicionales consideraban el trabajo de Palmer mera charlatanería, pero el éxito de su práctica catapultó sus teorías y lo llevó a fundar el Palmer College of Chiropractic en 1897, la primera escuela formal de esta disciplina que hoy se imparte en más de 50 universidades en el mundo.
 
Actualmente la quiropráctica no solo cuenta con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud y está establecida formalmente en más de 70 países, siendo la tercera profesión sanitaria de atención primaria más practicada en el mundo. Quienes la ejercen cuentan con más de cinco años de estudios universitarios y un mínimo de 4.200 horas prácticas, y su trabajo está regulado por el National Board of Chiropractor Examiners.
 
Los detractores de esta disciplina insisten en que existen aún muchas lagunas en cuanto a las secuelas asociadas a este sistema de tratamiento. Al respecto, una reciente investigación, adelantada por especialistas de la Escuela Médica Península de la Universidad de Exeter, arrojó como resultado que la manipulación vertebral, eje de acción principal de la quiropráctica, puede tener consecuencias graves, especialmente a nivel arterial que afectan especialmente al cerebro.